Noticia  |  Jueves, 26 de Octubre del 2017

Jugando a perdedor: Brexit bajo la lupa

Las principales consecuencias ya se estarían sintiendo en el financiamiento y la diversidad cultural de las universidades inglesas.

Mucho se ha venido especulando sobre las implicancias que la salida del Reino Unido de la Unión Europea pueda generar en la educación superior; el modelo de financiamiento es uno de los principales puntos de debate pos Brexit (ver antecedente A). Diversos especialistas han comentado sobre la reforma educativa que se viene llevando a cabo: el punto de crítica más fuerte está enfocado en el recorte de financiamiento público de las universidades, el cual ha pasado a ser suplido por las pensiones de los estudiantes. Los defensores de esta reforma aseguran que dicha modificación permitirá abrir el acceso de la educación superior a un mayor número de personas.

En este sentido, Jo Johnson, ministro de las universidades y la ciencia, publicó una columna de opinión en el diario The Guardian en la cual defendía la decisión del gobierno de mantener las pensiones como fuente principal de financiamiento de las instituciones de educación superior. El argumento principal sostenido es que, aunque parezca contradictorio, las universidades que se financian con pensiones sí abren el acceso a estudiantes de menores ingresos, ya que el número de plazas que se pueden asegurar es mayor.

A pesar de lo que afirma Johnson, algunos expertos señalan que este modelo mercantilista es perjudicial para las universidades regionales y de rango medio, las cuales, sin el apoyo financiero estatal, entrarán en competencia directa con las universidades élite (ver antecedente B). Es decir, las mejores universidades, las pertenecientes al Russell Group, expandirán su alumnado; mientras que las universidades de menor categoría sufrirán una fuerte caída de ingresos, con lo cual, su principal salida será fusionarse con otras universidades.

Por otro lado, en ediciones anteriores (ver antecedentes B y C), se ha dado cuenta de que la internacionalización de estudiantes e investigadores es uno de los pilares de la educación superior que peligran en un contexto posBrexit. Sin ni siquiera haber empezado, para marzo de este año, las solicitudes de admisión de postulantes miembros de la UE habían descendido un 7%, efecto ya temido por expertos. Diversos medios informaron que esto podría estar asociado a que los estudiantes europeos consideran que el Reino Unido es xenofóbico por haber votado a favor de la separación. Por otro lado, el clima de incertidumbre en el panorama político y económico ha influenciado negativamente en las decisiones de inversión en investigación en dicho país.

Un reporte publicado en el portal Top Universities a fines de junio proporciona información sobre los efectos del referéndum del año pasado en la percepción de los estudiantes de la Unión Europea; dicho reporte está basado en una encuesta realizada a 1000 estudiantes en 11 ciudades europeas. Como ya se estaba especulando, para estos estudiantes, el Brexit es una señal que los inmigrantes no son más bienvenidos en el Reino Unido.

Las percepciones son consistentes a todos los países, pero los más pesimistas son los españoles e italianos. Los encuestados también resaltan la incertidumbre que rodea este proceso: aún no se tiene claro las medidas que se asumirán y si serán tan radicales como las de Trump; esto, dicen los estudiantes, se debe a la falta de transparencia y comunicación de parte del gobierno británico.

El retroceso en la internacionalización, la caída de la inversión en investigación y la percepción de Gran Bretaña como un país hostil a los extranjeros pueden generar graves implicancias a largo plazo. Un análisis publicado en la red social LinkedIn por un consultor de banca cuestionó la factibilidad de que Londres se convierta en la cuna del desarrollo tecnológico, tendencia que se venía observando en los últimos años, antes del Brexit.

Para Víctor Basta, autor de este artículo, será Berlín, y no Londres, el próximo Silicon Valley europeo. Entre las razones principales está que Alemania es el país europeo más amigable y abierto en cuanto a los inmigrantes y que, en especial este último año, Berlín ha sido una de las ciudades que mayor inversión de capital para pequeñas empresas de tecnología ha recibido; sin embargo, el panorama podría cambiar con el auge del AfD (Alternative für Deutschland) (ver nota previa). Basándose en el contexto que permitió que Silicon Valley se constituya como centro del avance tecnológico, Basta sostiene que para crear un ambiente de desarrollo exitoso se requiere la confluencia de la mejor gente para que, a través del intercambio de conocimiento y la cooperación, se empiece a crear cosas nuevas. Dicha premisa pareciera no encontrar un contexto favorable en la Gran Bretaña actual.

Fuentes:

Antecedentes:

financiamiento | internacionalización | investigación | Mundo | política | tecnología

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