Noticia  |  Jueves, 26 de Octubre del 2017

Investigando desde el cascarón

Posturas a favor y en contra en torno a la investigación en estudiantes de pregrado.

Actualmente, la producción de conocimiento es una necesidad del desarrollo. Las “universidades de investigación” (en contraposición a las formativas y/o profesionalizantes) se organizan en torno al esfuerzo de producción de conocimiento y centran sus recursos económicos y administrativos en crear el ambiente necesario para llevarlo a cabo. En principio, la tarea es realizada por equipos de profesores investigadores y doctorandos, quienes cuentan con autonomía para dirigir sus proyectos y con recursos materiales tales como laboratorios, equipamiento, bibliotecas, convenios y movilidad internacional, entre otras facilidades propias de cada especialización.

Este modelo requiere de talento, pero, además, de fuertes recursos de financiamiento; las universidades buscan por eso donaciones, financiamiento estatal o privado, y asignan también recursos propios, siendo ninguna fuente excluyente de otra. Sin embargo, si algo caracteriza a las tres primeras fuentes económicas, es que están basadas en agentes externos a la universidad, por lo que dependen de concursos y esfuerzos de fundraising, y son volátiles; por otro lado, el financiamiento interno no garantiza la sostenibilidad de una universidad de investigación. Esto significa que, es poco probable que los equipos de investigación puedan dedicarse a investigar sin preocuparse del esfuerzo administrativo requerido para buscar y rendir cuentas de los fondos, y es indispensable, también, un sistema administrativo eficaz que respalde y facilite el esfuerzo de obtener y generar recursos de manera estable y sostenida en el tiempo.

Otro debate es sobre la importancia de la investigación en la formación de los estudiantes de pregrado. Contra lo que podría esperarse, dada la exigencia de tesis para la titulación de nuestra Ley Universitaria (Art.45.2), y de la transformación de la fórmula blanda “aprobación de un trabajo de investigación” (Art.45.1) en un ejercicio de generación de conocimiento del Reglamento del Registro Nacional de Trabajos de Investigación para optar grados académicos y títulos profesionales (Renati) aprobado por Sunedu (Art.4.15), el tema es discutible. Tanto que el Chronicle of Higher Education le dedica regularmente atención, y acaba de publicar un informe especial. Ver a continuación algunas ideas y enlaces, sin ánimo exhaustividad.

Costosos y no tan preparados

Tradicionalmente, el modelo de universidad de investigación se basa en estudios de posgrado, maestrías y, especialmente, doctorados de investigación (hay también de maestrías, e incluso doctorados, profesionales). Se entiende la generación de conocimiento como una práctica intelectual avanzada que requiere recursos teóricos y prácticos consolidados. De esta manera, considerando que la investigación es una actividad costosa y compleja, un argumento en contra es que los alumnos de pregrado, e incluso muchos de los de posgrado, no pueden formar parte de un equipo de investigación, debido a la falta de conocimientos e interés y, cualquier esfuerzo por universalizar la cultura de investigación entre el estudiantado, necesitaría de los mayores recursos económicos del modelo actual sin un impacto directo asegurado en la producción intelectual de la universidad. No es lo mismo producir investigación publicable que desarrollar competencias básicas de investigación; es decir, es poco probable que la calidad de las investigaciones de bachillerato o las tesis de licenciatura alcancen los estándares requeridos para producir artículos publicables en revistas indexadas. Por otro lado, sin embargo, hay nuevas posibilidades de publicación electrónica y éxito, como el que obtuvo la tesis de pregrado de Rachel G. Nutt sobre “Menstruación y fertilidad en el arte del Renacimiento Italiano”. El documento de 70 páginas tuvo un alto número de descargas del repositorio de trabajos académicos de la Universidad de Vermont (400 en un par de meses y tendrá más luego de las menciones a él). Este no es un indicador bibliométrico útil para figurar en los rankings y no asegura citaciones, pero ha sido ciertamente importante en la experiencia formativa de Rachel.

Mayor compromiso de la facultad, mejores alumnos

Sin embargo, las posturas a favor de la investigación en pregrado como parte importante de la formación universitaria se sostienen a pesar de los argumentos mencionados. En primer lugar, tomando como punto de referencia la experiencia del estudiante, tres estudios recientes muestran que la investigación para los estudiantes de pregrado es altamente provechosa; no solo porque aprenden in situ a manejar una investigación y ganan confianza en el quehacer académico, sino que, especialmente en el caso de ciencias, pueden utilizar equipos de laboratorio a los que no tendrían acceso; por supuesto, en algunos casos se trata de laboratorios que solo una universidad de investigación puede costearse. Asimismo, considerando la otra cara de la moneda, las facultades y los profesores que optan por trabajar con estudiantes de pregrado y generan un alto nivel de colaboración y productividad intelectual, traducen en publicaciones y ponencias internacionales con coautoría profesor-alumno, los resultados del proceso. En otro informe consideraremos las políticas de coautoría que no está exenta de riesgos.

No obstante, es preciso recalcar que los términos de colaboración, el grado de inclusión de los estudiantes, los beneficios para los profesores que opten por dicha medida, entre otros temas, están lejos de estar establecidos y, por el contrario, se trata más de una política de adhesión libre que de una exigencia obligatoria: en primer lugar, porque en ciertas carreras la actividad intelectual es declarada por los profesores como “más solitaria” (humanidades); y, en segundo lugar, porque las universidades no tienen claro todavía de qué manera beneficiar a los profesores que se comprometan con los estudiantes de pregrado, si con reconocimientos económicos o con menos horas de dictado. Asimismo, uno de los problemas que acarrea la investigación en pregrado es que termina por dominar los planes curriculares en detrimento de la profesionalización, por lo que estudiantes que no consideran realizar una carrera académica o de investigación se ven perjudicados. Por otro lado, investigar conlleva publicar, sea en formato de publicación científica o tesis, y demanda un compromiso a largo plazo, camino que no todos quieren y no deberían verse obligados a seguir.

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Antecedentes:

academia | administrativos | investigación | sistemas universitarios | tendencias

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