Noticia  |  Viernes, 10 de Noviembre del 2017

In english or quechuapitaq?

Reflexiones en torno a políticas lingüísticas en la educación superior.

En el proceso histórico de la creación de los Estado-Nación modernos, la lengua, un dialecto con ejército, jugó un rol fundamental en la reflexión y constitución étnica de los nuevos países. De esta manera, los sistemas de educación superior locales pasaron de impartir clases en latín a dictarlas principalmente en la lengua nacional junto con la práctica y/o uso de otras lenguas clásicas, como el griego y el hebreo, o internacionales, como el francés y luego el alemán – la comunidad universitaria ha sido internacional desde su fundación. Actualmente, como consecuencia del desarrollo de la globalización, el inglés es la lengua franca de la academia universitaria mundial y, por ende, de la movilidad estudiantil, lo que ha generado la proliferación internacional de programas enteros en dicha lengua, sean de pre o posgrado; claro, no sin debate.

La respuesta europea frente al inglés

Según el reporte English-taught bachelor’s programmes (ETBs) de la European Association for International Education, basado en los datos de la web StudyPortals, los programas de pregrado dictados en inglés (ETBs) pasaron de ser 55, en el año 2009, a 2900 programas ofrecidos el 2017; y las maestrías en inglés, ETMs, pasaron de 725 en el 2001 a 8089 en el año 2014. Por otro lado, comparando la distribución de ETBs y ETMs por país, entre los países con mayor porcentaje de ETBs se encuentra Turquía, del total de programas en la lengua de Shakespeare, las ETBs representan el 60%; Grecia, Lituania y Chipre siguen esta tendencia (ver cuadro 1). Sin embargo, los ETBs representan solo el 27% del total y, por el contrario, son los estudios de maestría los más populares en el viejo continente. Asimismo, pensando en las especialidades, las carreras con más programas en inglés son Business & Management, Social Sciences, y Engineering & Technology, en ese orden.

Cuadro 1

Según el reporte, el paso de la novedad a la masificación de los programas en inglés se debe principalmente a la disposición creciente de internacionalizar las instituciones y a la educación superior en sí, puesto que un ámbito cada vez más competitivo en que la movilidad estudiantil y la ciudadanía global son la norma, las universidades buscan captar estudiantes internacionales y preparar a los suyos para desenvolverse lingüísticamente en cualquier ambiente. El impacto de dicha internacionalización influye en todas las áreas del sistema universitario, pues, según el reporte, los procedimientos y el área administrativa, los estudiantes y las clases, y el staff docente, tienden a acoplarse a esta nueva tendencia, no sin antes, capacitarse ante este nuevo contexto.

Sin embargo, cabe recordar que, en el caso europeo, la homogeneidad étnica/cultural y la idea de nación se encuentran estrechamente ligadas a la lengua nacional (desplazando lenguas y/o variantes regionales), por lo que este nuevo panorama anglosajón ha generado una serie de respuestas negativas y miedos. Por ejemplo, en una nota previa de este boletín, se expuso que entre las principales medidas del partido político étnico-nacionalista alemán, Alternative für Deutschland, se encuentra que el alemán, y no el inglés o cualquier otro idioma extranjero, sea la principal lengua de estudio. Finalmente, y en un caso concreto, según el reporte del Ministerio holandés de Educación, Cultura y Ciencia, elaborado conjunto con la Royal Netherlands Academy of Arts and Sciences, no se hallan evidencias concretas negativas en la cultura, el empleo y/o el desarrollo de los alumnos, salvo, que puede afectar a estudiantes de primera o segunda generación migrante o de entornos en desventaja.

No conviene dejar de mencionar que los antiguos países coloniales independizados del imperio británico y pertenecientes al Commonwealth, como India o Sudáfrica, también tienen formación superior en inglés, aunque mantienen multitud de lenguas nativas vivas.

Perú y el caso de las 47 lenguas

En el Perú, la presencia del inglés es mucho menor, salvo en algunas universidades privadas, debido a la baja internacionalización y calidad del sistema universitario, pero, como en el caso del Commonwealth, el castellano monopoliza la educación superior por sobre las 47/48 lenguas restantes. Sin ánimos de exhaustividad, entre los argumentos a favor del reconocimiento de las lenguas indígenas y la LSP (Lengua de Señas Peruana) se propone que estas formen parte activa de la universidad peruana para así crear una idea de nación inclusiva de todas las tradiciones étnico culturales; por otro lado, entre los argumentos en contra, se esgrime que dichas lenguas no son internacionales –en tanto no forman parte de la cultura económica transnacional- y cuentan con baja incorporación de la cultura universitaria canónica, por lo que resultaría trabajoso traducir conceptos como la teoría de la relatividad y la función performativa del derecho posmoderno, y, más bien, debería priorizarse la enseñanza del inglés. Sin embargo, cabe recalcar que no existe impedimento alguno para la traducción de la cultura universitaria –o cualquier otra- a las lenguas peruanas y, por el contrario, existen distintos esfuerzos colectivos que vienen ganando espacios en la academia, entre estos, la revista académica quechua Atuqpa Chupan Riwista. Asimismo, es preciso recordar que, por ejemplo, según el II Censo Nacional Universitario 2010, el 9.43% y el 11.85% del total de alumnos y profesores del sistema universitario hablan quechua, respectivamente; así, también, que, según la Ley de Lenguas, el Estado está en la obligación de ofrecer sus servicios en la lengua predominante de la región, incluyendo los servicios de educación superior, pues, parafraseando a Arguedas, podemos ser un país que orgullosamente como un demonio feliz habla en cristiano, en indio y es internacional; en español, en alguna lengua indígena y en inglés.

Fuentes:

Documentos:

academia | desigualdad | diversificación | internacionalización | misión universitaria

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