Noticia  |  Jueves, 30 de Noviembre del 2017

Cómo elegir una carrera y evitar una vida de arrepentimientos

Una reflexión sobre la importancia del cómo elegir una carrera universitaria.

La elección de qué y dónde estudiar después del colegio son eventos claves en las vidas de las personas y en las políticas públicas. Uno de los problemas que justifican iniciativas de política pública en este tema es que la insuficiencia de información que puede tener como consecuencia deserción (ver nota en esta edición) y otras consecuencias inconvenientes, públicas y privadas. Sobre este tema trata esta nota.

Nuestra primera fuente es un proyecto conjunto entre Gallup, prestigiosa encuestadora, Strada Education Network, ONG orientada a mejorar la empleabilidad del pregrado (college-to-career connection). El proyecto the Education Consumer Pulse recopilará más de 360,000 entrevistas en tres años (320 diarias). Gallup & Strada Educational Network  lo lleva adelante desde 2016 y los dos primeros informes ya se presentaron. En el primero, titulado On Second Thought: U.S. Adults Reflect on Their Education Decisions, hallaron que, aunque en su mayoría declaran haber recibido una educación de calidad, la mitad de los adultos con estudios superiores, si volvieran a comenzar, cambiaría al menos una de tres decisiones: grado (técnico, pregrado o posgrado), especialidad (major) o institución; la causa: falta de información. El segundo informe, Major Influence: Where Students Get Valued Advice on What to Study in College, explora cómo deciden las personas qué carrera estudiar y qué fuentes les son más útiles.

Analizando 22,087 encuestas a personas entre 18 y 65 años de los Estados Unidos, en las que se pidió identificar las fuentes de información y su utilidad, se identificaron 4 tipos de fuente: i) las formales, diseñadas especialmente para orientar sobre estos temas (consejeros de escuela y universidad, medios), ii) las redes sociales informales (familia, amigos, líderes comunitarios), iii) las redes informales basadas en la escuela (maestros, consejeros), y vi) las redes informales basadas en la experiencia laboral (compañeros de trabajo, empleadores).

Las redes sociales informales son las principales fuentes de consejo (55%); de ellos, la familia (42%) y amigos (23%). Esto se mantiene a través de los años, independientemente de la década en que se matricularon. Un 44% consultó fuentes formales, como la universidad (28%) o consejeros escolares (11%). Las menos consultadas fueron las redes informales laborales (20%); probablemente debido a falta de experiencia laboral.

Sin embargo, respecto a la utilidad, es la red informal laboral la que es considerada más útil (83%) y que mejor explica la retención. En cambio, sorpresivamente, las fuentes formales fueron calificadas como las menos útiles (64%).

La principal conclusión del estudio es que a) las fuentes de información diseñadas formalmente no están funcionando, b) las fuentes a las que se recurre con mayor frecuencia no son las más eficaces, y c) las más eficaces, las redes laborales, son las menos usadas.

Estos resultados dan cuenta de la necesidad de actualizar las técnicas de asesoramiento y apoyo a futuros estudiantes universitarios. De igual manera, muestra la importancia de exponer a los postulantes o escolares a experiencias laborales o cursos vocacionales, que les permita conocer los espacios de trabajo para tomar decisiones útiles, mejor informadas.

Sin embargo, Jeffrey Selingo, autor del libro There is Life After College: What Parents and Students Should Know about Navigating School to Prepare for the Jobs of Tomorrow, en una nota publicada en The New York Times, critica el pensamiento convencional sobre qué carrera estudiar. Para ello propone derrumbar los siguientes seis prejuicios:

  1. Las carreras STEM (Science, Technology, Engineering y Mathematics) siempre van a generar dinero. STEM agrupa un saco muy variado de carreras con muy variados sueldos.
  2. Las mujeres quieren tenerlo todo. A pesar de que en la actualidad las mujeres son mayoría en el campus y tienen más probabilidad de graduarse, sigue existiendo segregación por sexo. Las carreras mejor remuneradas tienen menor proporción de mujeres.
  3. Elegir la carrera es más importante que elegir la institución. Los egresados de institutos más selectivos tienden a ganar más dinero. El “efecto universidad” genera una mejor red profesional y mayor capital social y cultural.
  4. Las humanidades no aseguran empleo. Las competencias blandas que forman estas carreras están creciendo en importancia. Cita un estudio, según el cual, las habilidades blandas, vinculadas a tareas altamente remuneradas y más difíciles de automatizar, han tenido el mayor crecimiento en las últimas tres décadas; más las sociales que las analíticas.
  5. Hay que elegir la carrera lo más temprano posible. Diversos estudios muestran que los estudiantes que han pasado antes por otras especialidades o experiencias tienden a sentirse más comprometidos con la carrera elegida.
  6. Necesitas una carrera. Señala que es mejor elegir un paquete de cursos que desarrollen ciertas habilidades más que elegir una carrera que encasille.

En nuestro medio, el esfuerzo más importante es Ponte en Carrera, portal que brinda información sobre dónde estudiar, qué carrera, a qué costo y cuáles son los ingresos al egresar, al mismo tiempo que pone a disposición un conjunto de entrevistas y espacios de autoevaluación para que los postulantes puedan tomar mejores decisiones. Son necesarios, sin embargo, estudios adicionales que evalúen su impacto y otros como el que viene realizando el sociólogo Martín Santos sobre redes sociales y acceso a la educación superior.

Finalmente, hay que recordar la tendencia a la redefinición de la formación en términos de educación durante toda la vida (nunca es tarde/nunca es suficiente). Quizás en este nuevo mundo la decisión inicial no sea tan importante…

Fuentes:

Documentos:

acceso | admisión | estudiantes | mercado laboral | vida universitaria

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