Noticia  |  Jueves, 24 de Agosto del 2017

El costo y la evaluación de estudiantes: comentarios sobre la misión de la universidad

Observaciones sobre cómo el costo y los criterios de evaluación a los estudiantes están en la mira respecto a la misión de la universidad en la sociedad.

La misión de la universidad define su fin último, el cual se podría esbozar en dos dimensiones: i) académica, como la búsqueda de la verdad a partir de la enseñanza y desarrollo del conocimiento y la investigación (ver referencias 1 y 2); y ii) social, como un espacio de ampliación de las oportunidades y la libertad que apunte a la masificación / universalización de su servicio (educación superior para todos). Un referente es el Plan Maestro californiano que en su momento definió parámetros para ampliar el acceso con altos estándares de calidad.

Distintos materiales sobre el costo de los estudios -determinante en el acceso y retención de los estudiantes-, y el enfoque de la formación nos recuerdan estos parámetros.

La recesión en Estados Unidos, durante la década pasada, significó recortes al presupuesto del sector educación, tanto a nivel federal como estatal. Todas las universidades tuvieron que ajustar sus finanzas, por lo que respondieron, en general, con un incremento en las pensiones. La demanda por educación terciaria, la cual explotó antes de la recesión, no se detuvo significativamente, sino, más bien, provocó un fuerte endeudamiento entre los que decidieron estudiar de todos modos. A la larga, esto ha mermado significativamente las expectativas de los egresados, incluso años después con empleo tienen dificultades para pagar los préstamos universitarios.

En estos días, la realidad ofrece un panorama diferente. La creciente demanda por estudios superiores en años previos provocó una sobreoferta de instituciones, en un momento en que irónicamente la demanda se comenzó a estancar. Además, el público reconoce ahora los peligros de endeudarse por una carrera universitaria, un mercado laboral saludable implica que menos gente elige estudiar, a lo que se suma una reducción en el tamaño de la cohorte de jóvenes en edad tradicional para iniciar estudios universitarios.

Las instituciones privadas y community colleges son los que más sufren por la reducción de la demanda, mientras las instituciones públicas de cuatro años -que sostienen una mejor reputación de empleabilidad y remuneración de los egresados- con un renovado apoyo de los Estados, pasada la recesión, son las mejores alternativas para los postulantes. Este movimiento en la economía norteamericana ha puesto entre la espada y la pared a las instituciones privadas con peor empleabilidad y relación inversión/retorno. Se prevé la inminente baja en sus costos de pensiones o, al menos, la implementación de facilidades de pago.

Un ejemplo a considerar, reseñado en The Chronicle of Higher Education, es el de la Universidad de Dayton. Esta institución privada ofrece desde hace ya un tiempo un sistema de pago que evita “sorpresas” en los pagos de pensiones para los estudiantes. Lo que le ocurre a muchos universitarios es que a lo largo de los años de estudio los pagos van incrementándose por diversos factores, no considerados al momento de obtener las becas o préstamos. Esto termina con que el estudiante se endeude con más de lo que consideró o, peor aún, se retire sin título y con deuda. La Universidad de Dayton promueve una modalidad de pago “transparente” que permite conocer desde el inicio cuánto costará.


En The Hechinger Report, plantean una propuesta desde otra perspectiva. Se resalta que gran parte del problema que tienen los estudiantes con alto endeudamiento es que no cuentan con la información necesaria para gestionarlo, por lo que sería una buena idea incluir dentro de los servicios brindados a los estudiantes talleres u orientaciones que permitan tomar las mejores decisiones al momento de tomar un préstamo y cómo administrarlo hasta terminar de pagarlo.

Con respecto al enfoque de la formación como factor de la misión de la universidad, se alimenta el debate que pone de un lado el modelo que defiende la enseñanza universitaria como un paradigma integral, el cual incluye una fuerte esencia de responsabilidad cívica y ética con igual de importancia al resto de conocimientos impartidos, y, del otro lado, al que posiciona con prioridad aquellas competencias y habilidades que requiere el mercado.

La reflexión de un catedrático universitario publicada en The Chronicle of Higher Education utiliza una comparación entre las sensaciones que le producen escuchar los discursos de personajes visionarios en las ceremonias de graduación universitarias y lo que se pide que se evalúe en los estudiantes. En los discursos, se resalta el significado del grado obtenido más allá de que sea una certificación del conocimiento adquirido. Implica todo un sentido de entender la profesión y el nuevo individuo que sale de su alma mater dispuesto a contribuir en la sociedad, en el mundo, impregnado con la visión de la institución de la que recibió su formación. Por otro lado, le preocupa que la evaluación al estudiante parece dejar de lado cada vez más justamente aquello que puede hacer de cada individuo una oportunidad de hacer un verdadero cambio en la sociedad.

Fuentes:

acceso | aprendizaje | calidad | costos | financiamiento | formación | misión universitaria | transparencia

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