Noticia  |  Jueves, 30 de Noviembre del 2017

Cuando lo que se sabe nos dice cuánto no se sabe

Reflexiones en torno a la deserción universitaria en el Perú.

La deserción universitaria en el Perú es un problema del que mucho se habla, pero poco se conoce. La importancia de obtener información acerca de los motivos y consecuencias del abandono de los estudios, temporal o permanente, es proporcional a lo que permite la culminación de la educación superior en países como el nuestro: salir de la pobreza y tener acceso a mejores oportunidades.

En otros países, el seguimiento a la deserción universitaria es una prioridad. Para mencionar algunos ejemplos a nivel regional, Chile y Colombia han enfocado esfuerzos, ya desde hace varios años, para construir un sistema de seguimiento y medición de la deserción a nivel nacional. La amplitud territorial y la especificidad por tipos de deserción que los estudios de ambos países manejan les ha permitido localizar estudiantes en riesgo y establecer estrategias de retención (ver enlace 1 y enlace 2). Lamentablemente, el Estado peruano aún no posee información exhaustiva, a pesar de que diversas investigaciones privadas han venido indicando que esta es una problemática bastante extendida en nuestro sistema de educación superior (ver antecedente (1 y 2).

Hace unas semanas, el portal Gestión publicó una noticia en la que afirma que actualmente en el Perú el 27% de ingresantes a una universidad privada abandonan su carrera en el primer año de estudios y llegarían al 48% al final de la carrera. Francisco Rojas, CEO de Penta Analytics, empresa chilena dedicada al análisis de Big Data, señala que las cinco causas de deserción universitaria temprana halladas se podrían agrupar en dos tipos: cuatro factores internos y uno externo. Dentro de los factores internos, están el bajo rendimiento académico, los problemas financieros, las dudas vocacionales y los problemas emocionales entre los estudiantes. Por otro lado, el factor externo sería el crecimiento de la oferta académica: más universidades, más modalidades de ingreso y un mayor número de estudiantes matriculados, explicarían que el número de estudiantes desertores aumente. No queda clara cuál es la fuente de datos de las estimaciones ni detalla qué tipo de deserción es, si interna, institucional o del sistema educativo. La oferta de la empresa es que una buena gestión de Big Data permitiría reducir hasta en 13% la deserción en el primer año.

El mismo problema encontramos con la información proporcionada por Justo Zaragoza, director de Expouniversidad 2017 (ver enlace). Comentando información de INSAN Consultores sobre 8 universidades privadas, señala que la deserción universitaria alcanza el 30%, pero de ese porcentaje, 70% se da en las universidades privadas y solo 30% en públicas. Acerca de los factores asociados a la deserción temprana, Zaragoza afirma que se debería a solvencia económica (en privadas) y falta de orientación vocacional en la elección de carreras. Al respecto, conviene destacar que la fuente, INSAN Consultores, se dedica a la asesoría vocacional y atribuye el fracaso principalmente a la falta de información sobre las carreras (nadie sabe cuántas carreras hay en el Perú); la falta de vocación se expresa, además, como bajo rendimiento (ver declaraciones en youtube).

Aparte de esta información agregada, los estudios a profundidad que existen son muy puntuales, pues se suelen basar en muestras pequeñas que a lo mucho implica un par de universidades. En el último par de años, unos cuántos estudios se han introducido a este debate.

Uno de ellos es una investigación publicada en febrero de 2016 en la cual se analiza la deserción universitaria originada por factores institucionales en la Universidad Privada del Norte. El objetivo era conocer por cuál razón, controlada por la misma institución, podrían motivar que sus estudiantes deserten. El informe concluye que las variables calidad académica y la infraestructura podrían mejorar la satisfacción del estudiante y mejorar su permanencia, pero hay que identificar otros factores.

Otro estudio del 2016 analizó el problema de la deserción en estudiantes de medicina de una universidad privada. Los resultados finales condujeron a pensar que la deserción universitaria es un problema de múltiples factores, pero que encuentra sus principales explicaciones en la baja edad de inicio, la existencia de cursos filtro (Química médica, seguida de Filosofía y, por último, Embriología Humana y Genética básica), una pobre disciplina de estudio (pocas horas por semana) y falta de motivación (que además disminuye durante los estudios). Asimismo, el estudio concluyó que hay una marcada diferencia de género, siendo más probable la deserción en las mujeres.

Esta información es una señal de que aún se requiere de mucha más producción académica sobre esta problemática para alcanzar los niveles de conocimiento que poseen nuestros países vecinos. La construcción de un sistema de seguimiento nacional es una tarea del Ministerio o Sunedu que solo será posible si se define cómo se va a medir y problematizar la deserción.

Fuentes

Antecedentes

Documentos

datos | deserción | investigación | propuestas | reforma

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Comentarios anteriores (2)

  • carmen villanueva dice:

    -Hay como una contradicción: las universidades deben tener y mantener un adecuado nivel académico, pero los alumnos proceden de una educación escolar que tiene muy pobres estándares de comprensión lectora y comunicación escrita, para no hablar de contenidos. En algunos casos, las universidades tratan de solucionar este problema, lo cual significa que retrasan lo que sería propiamente su tarea académica y todo el sistema lo sufre.Algunos alumnos pueden superarlo, otros no, y prefieren desertar. No es que el colegio deba ser una academia preuniversitaria, pero sí dar los elementos básicos para lograr una persona con las herramientas básicas para que pueda optar sin desventajas por la educación técnica o universitaria.

  • Homero Miranda dice:

    Interesante! La retención es una variable que dice mucho del proceso de selección, y de los esfuerzos que hace la universidad por cumplir la parte del contrato implícito que asume cuando recibe un estudiante. En ese sentido es un indicador académico de calidad.
    En el Perú tenemos universidades cuyos modelos de gestión se describen como: baja retención, baja graduación, y baja colocación laboral. Un desastre!
    Tenemos también las exigentes: baja retención (y cuanta mas baja mejor!), mediana graduación y alta colocación. Pero siempre la retención es baja.
    En el sistema norteamericano, las universidades dedican importantes recursos para no bajar de 60% (promedio del sistema por región). Harvard tiene una tasa de 98%, y por eso lidera el ranking de mejores universidades.
    Algún día nuestras autoridades universitarias entenderán la importancia de gestionar su retención!