Noticia  |  Jueves, 26 de Octubre del 2017

Crítica de las políticas de calidad en investigación

La descentralización en la producción científica no provoca deterioro en la cantidad o calidad de las publicaciones.

Hace casi 20 años, varios países del primer mundo comenzaron a implementar políticas con la finalidad de diferenciar las instituciones de educación superior según su función y jerarquía, de modo que se les podía dedicar recursos e iniciativas específicas. Así, por ejemplo, en Europa surgió la tendencia hacia la estandarización de la educación terciaria, en términos de calidad y títulos -para afrontar la explosión de la demanda- y, también, nace la denominación de universidades de investigación, las cuales son las que requieren altos niveles de inversión para poder figurar en los rankings.

Sin embargo, según explica el estudio “The global geography of scientific visibility: a deconcentration process (1999–2011)“, publicado en la revista Scientometrics, que hace un análisis profundo de todas las publicaciones indexadas en el Web of Science (WoS), las grandes ciudades acumulan una parte cada vez menor de la producción y citas de artículos científicos, a pesar de la inclinación, cada vez mayor, de los países desarrollados a apostar en grande por instituciones específicas.

Para realizar el estudio, los autores clasificaron por su localización más de 14 millones de artículos del WoS publicados entre el año 1999 y el 2011, y hallaron que las ciudades cuyos artículos científicos son históricamente citados con mayor frecuencia, como Nueva York, Londres y Tokio, están perdiendo hegemonía. Según indica el documento, la proporción que reúnen las 10 ciudades con mayor volumen de citas descendió de 23% en el 2000 a 17.3% en el 2010. Asimismo, con respecto al impacto -estimado a partir de un indicador que relaciona la proporción de citas recibidas y de artículos publicados- las ciudades de países “en rápido crecimiento” han ganado mayor protagonismo; los que esgrimen esa condición, en el ámbito de la investigación académica, son China, India, Singapur e Irán, países que han mostrado las tasas de incremento más altas en el índice de citas/producción. Antes, tenían un déficit de visibilidad con una proporción de citas menor a su participación en la producción; ahora, la discrepancia de visibilidad entre ciudades se reduce en todo el mundo menos en Suecia, Egipto y Dinamarca, y también en todas las disciplinas.

Evolución de citas recibidas por publicaciones científicas entre 2000 y 2010. Se aprecia una descentralización geográfica de las citaciones, con una fuerte emergencia de las citas recibidas por ciudades de los países emergentes (en rojo intenso), sobre todo de Asia. ©Marion Maisonobe et al. with data from Clarivate Analytics & Natural Earth. Click sobre la imagen para ampliar.

El artículo argumenta, también, que esta recomposición en la geografía de citas se aprecia incluso al interior de algunos países. De manera específica, se refiere a Estados Unidos, donde la progresión de impactos en Chicago y Los Ángeles se produce a costa del detrimento de Nueva York. Las conclusiones del estudio resultan muy relevantes en EE.UU., pues el año 2015 tuvo su pico histórico -y record mundial- de inversión en I+D con un gasto total de 500 billones de dólares en solo un año, aun cuando el subsidio federal disminuyó en un 23% y ha sido el sector empresarial el que cubrió el déficit con una participación del 69% del total.

Por otro lado, esta “desconcentración” de la investigación a escala global no ha acentuado la brecha de calidad -medida por el número de citas- entre las metrópolis del mundo y el resto. Por el contrario, están surgiendo nuevos centros de investigación y educación superior de alta calidad. Así, este análisis desafía la hipótesis de que las metrópolis más grandes del mundo son los únicos entornos adecuados para la generación de artículos científicos de alta calidad y para la recepción de fuerte inversión en recursos humanos y financieros.

Finalmente, los autores señalan que las políticas de calidad que concentran recursos en las universidades de mayor visibilidad no parecen ser eficaces; deberían incrementar la asimetría y esa no es la tendencia. Como ejemplo, el estudio menciona un seguimiento que se hizo en Escandinavia a estas políticas de concentración de recursos, en el cual se mostró que los grandes centros de investigación solo pudieron sostener su ventaja cuando les tocó beneficiarse, mientras las asignaciones a universidades con menos “visibilidad” sacaron el máximo provecho y redujeron significativamente la brecha entre producción y citaciones. En conclusión, para mejorar la visibilidad de las publicaciones de un país conviene asignar los recursos en aquellas universidades en las que hay un déficit de visibilidad; es decir, donde hay más participación en la producción que en la citación; y que es una contradicción implementar políticas nacionales de redistribución del mapa de universidades -creando instituciones de educación superior y de investigación en ciudades secundarias- cuando al final se les niega o limita fuertemente la financiación científica a las que tienen menos “visibilidad”.

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ciencias | financiamiento | gestión | investigación | publicación | tendencias

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